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martes, 16 de julio de 2019

Quieres saber quién y por qué inició la 1a Guerra Mundial?

miércoles, 24 de diciembre de 2014

"Mañana no disparáis y nosotros tampoco", 100 años de la tregua de Navidad.

La Nochebuena de 1914 debió ser muy fría en el frente de Ypres (Bélgica) donde los soldados británicos llevaban cuatro meses combatiendo contra los alemanes en los primeros envites de la Primera Guerra Mundial. Todos pensaban que iba a ser fácil, un paseo militar, y que iban a pasar aquella Navidad en casa.

Tal vez fuera ese el motivo que permitió que hace ahora 100 años se produjera uno de los acontecimientos más insólitos de la historia militar del siglo XX. La conocida como tregua de Navidad. Un alto el fuego extraoficial y espontáneo que se produjo en algunas partes del frente occidental. Casi dos días en los que los soldados bajaron las armas y se encontraron para celebrar y compartir un momento especial.



 

lunes, 1 de diciembre de 2014

EMOCIONES. No te pierdas el considerado mejor anuncio navideño del mundo.

Mucho se ha hablado del anuncio de la lotería en España, pero Sainsbury’s (cadena de supermercados británica), ha conseguido superarlo con creces.

Para conmemorar el centenario de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), Sainsbury’s, en colaboración con la Real Legión Británica, ha decidido rendir homenaje a un momento extraordinario que tuvo lugar entre trincheras en Nochebuena. 

El tema de la campaña es “La Navidad es un momento para compartir”, y cuando veáis el anuncio entenderéis el porqué.






En uno de los frentes en los que alemanes y británicos combatían, el ruido de las armas de fuego cesó y las dos armadas que se encontraban en tierra de nadie, compartieron regalos e, incluso, jugaron juntos al fútbol.

Más allá de la emotividad del anuncio, este nos recuerda que lo esencial en la vida está más allá de cualquier disputa o conflicto, ya sea con tu vecino o entre países. Todos amamos y sentimos y todos queremos vivir en paz y cerca de nuestros seres queridos. Por muchos beneficios que pueda traer una guerra, la preservación de vidas humanas y la consecuente felicidad de sus familias, debe estar siempre por encima de cualquier otra cosa.

A modo de anécdota, la tableta de chocolate que aparece en el anuncio está a la venta en el supermercado y los beneficios que obtengan serán entregados a la Real Legión Británica. Beneficiará tanto a sus fuerzas armadas como a sus familias.

Son tiempos de paz y los buenos momentos deben ser siempre compartidos con los seres queridos.

“El único medio de vencer en una guerra es evitarla”. George Marshall, militar y político estadounidense.

fuente/muhimu.es

viernes, 6 de junio de 2014

Antigravedad en la Primera Guerra Mundial

 

Existen numerosas referencias antiguas del efecto “antigravedad” producido mediante electromagnetismo, y fue nombrado por científicos que, en modo alguno, pueden ser tachados de fantasiosos. Charles Brush, un investigador estadounidense pionero en el uso de la electricidad, descubrió a principios de los años veinte que un péndulo sometido a inducción eléctrica recibía un impulso hacia el polo positivo, lo que también le hizo pensar en una relación entre electricidad y gravedad. Otro buen ejemplo es el de George S. Piggot, que en 1920 obtuvo supuestos efectos antigravedad sobre esferas inducidas eléctricamente. No existía teoría capaz de explicar los resultados, pero en las pruebas de laboratorio los objetos parecían levitar ajenos a la atracción de la Tierra.

Los ejércitos del aire pronto pensaron en la aplicación práctica del fenómeno, y así quedó reflejado en los libros de historia. Durante la Primera Guerra Mundial, el ingeniero italiano Luis Rota construyó el primer artefacto volador que se elevaba al anular la gravedad mediante electromagnetismo, siendo dirigido por ondas de radio.

La máquina de Rota fue reseñada en “Maravillas y revelaciones de la Gran Guerra”, una obra descriptiva de las armas empleadas en la Primera Guerra Mundial, que mereció el premio de La Cruz del Merito Naval otorgado por el Ministerio de la Marina español, y llegó a ser reeditada tras la guerra por la Casa Editorial Maucci de Barcelona (el año exacto no fue incluido en la reedición). En ella, los capitanes Miguel Gistau y Vicente Valero, además del invento de Rota, explicaban otros desconcertantes ingenios militares, como los campos de fuerza o los cañones de repulsión magnética. Cuando e
stas armas reaparecieron en la Segunda Guerra Mundial su existencia fue sometida a la más severa censura intentado ocultarlas a toda costa.

Resultaría de lo más insólito que los alemanes, innovadores en casi todos los campos científicos de su tiempo, no tuvieran en consideración semejante efecto descrito mucho antes de la guerra. Alfred Fritz, que llegó a ser director del Museo Alemán de Cohetes y Viajes Espaciales de Stuttgart, reconoció que durante el conflicto bélico los ingenieros habían trabajado en tres tipos de propulsión futurista: Reacción, iónica y antigravedad electromagnética.

fuente/lacaraocultadelosovnis.blogspot.com

lunes, 3 de febrero de 2014

Descubren una ciudad oculta bajo tierra para huir del nazismo.



Luego de ser bombardeada en la Primera Guerra Mundial, el alcalde de Ramsgate, en Inglaterra, decidió construir una red de túneles para proteger a sus habitantes. Tenía cantinas, peluquerías y un hospital.



Ramsgate es una tranquila ciudad costera en el sureste de Inglaterra que desde hace varias décadas escondía un laberinto subterráneo con una gran historia. Autoridades británicas descubrieron una ciudad bajo tierra en la que muchas personas vivieron durante meses sin ver la luz del día para protegerse de los bombarderos nazis durante la Segunda Guerra Mundial.

Esta red de caminos 60 metros bajo tierra albergó cantinas, una peluquería e incluso un hospital. Los habitantes de Ramsgate tomaron sus pertinencias y construyeron ahí sus modestas viviendas, tras mantas y cortinas.

Un artículo del portal Daily Mail tomó la palabra de Gwendoline Langridge, quien entonces era una niña de 12 años: "Cada día era una aventura. Hicimos un montón de amigos y encontramos maneras de divertirnos".



Algunos funcionarios del Gobierno eran contrarios a la construcción de este tipo de túneles, al considerar que derrumbarían la moral en tiempos de guerra. Pero como Ramsgate ya había sido bombardeada durante la Primera Guerra Mundial, el alcalde Arthur Kempe estaba convencido de que la ciudad volvería a estar en la línea de fuego.

Durante tres años, el Ministerio del Interior británico rechazó el proyecto de Kempe, pero logró su objetivo con ayuda del parlamentario Harold Balfour y de John Anderson, amigo y jefe de la Defensa Antiaérea del Reino Unido.



Los trabajos de construcción empezaron en 1939 y terminaron a los pocos meses. Las obras, llevadas a cabo por una empresa local de construcción, costaron unos 60.000 dólares.

Al estallar la guerra, Kempe evacuó de otras regiones del país a más de 3.000 niños, muchos de los cuales tuvieron que regresar al poco tiempo y fueron testigos de la primera 'guerra relámpago' en la orilla opuesta del canal de la Mancha.

Cuando llegó la paz, la red subterránea fue sellada por completo. Aparte de un proyecto para reconvertirla en un búnker durante la Guerra Fría, los túneles habían caído en el olvido.

fuente/ infoebae

martes, 25 de diciembre de 2012

Una insólita Historia de Navidad que paró por unas horas la Primera Guerra Mundial


Al menos durante unas horas, alemanes y británicos dejaron de disparar a matar, guardaron sus fusiles y fueron tan amigos como se puede ser en Navidad. ¿Cómo se llegó a esto?

El día 28 de julio de 1914, estalló la I Guerra Mundial con la invasión de Serbia por parte del Imperio Austro-Húngaro. El asesinato ocurrido un mes antes de Franz Ferdinand, heredero al trono Austro-Húngaro a manos de Gavrilo Princip (nacionalista Serbio) fue el detonante que llevó a Europa por un camino de horror durante 4 años en los que fueron sacrificados más de 9 millones de seres humanos y como bien sabemos, sembró las bases para 21 años más tarde volver a luchar en una guerra que transformó el mundo y en la que se sacrificaron más de 50 millones de vidas.

Las imágenes que se pueden encontrar en diversos documentales muestran a los saldados de ambos bandos, yendo felices a luchar contra sus hermanos continentales, asumiendo una postura de que la guerra es algo noble y en la que se encuentra honor. En una guerra, no hay ganadores, todos perdemos porque el sufrimiento de uno nos involucra a todos.

Iniciadas las hostilidades, a los soldados de ambos lados se les aseguró que estarían de regreso en sus hogares para el día de Navidad de ese año y celebrarían la victoria. Nada más alejado de lo que verdaderamente ocurrió. Las tropas en los frentes de batalla no regresaron al hogar para esa fecha y la guerra se prolongó hasta el 11 de Noviembre de 1918.

La navidad logró el milagro de parar la I Guerra Mundial por un noche, cambiando las balas por villancicos.

Sin embargo, una luz de esperanza brilló en la Noche Buena de Diciembre de 1914, uno de los acontecimientos más extraños registrados en la historia militar tuvo lugar en el Frente Occidental.

Todo comenzó a partir del sector alemán, los soldados comenzaron a encender velas. Los centinelas británicos reportaron a sus oficiales que se veían pequeñas luces elevadas en postes ó bayonetas. Estas linternas iluminaban claramente a las tropas alemanas haciéndolas vulnerables a los disparos enemigos. Sin embargo, los británicos se resistieron a disparar y lo que resultó aún más sorprendente fue que los oficiales vieron a través de sus prismáticos que algunos hombres del ejército alemán sostenían árboles de Navidad sobre sus cabezas con velas en sus ramas.

A los pocos momentos de ver ésta señal, los británicos comenzaron a escuchar a algunos de los alemanes cantando un villancico de Navidad. Muy pronto fue entonado a todo lo largo de las líneas alemanas.

Las tropas británicas reconocieron inmediatamente la melodía, era “Noche de Paz” y muy pronto se neutralizaron todas las hostilidades en ambos lados. Uno por uno, los soldados británicos y alemanes comenzaron a dejar sus armas a un lado y salir con rumbo a la “tierra de nadie“. Tantos soldados de ambos lados salieron de sus trincheras que los oficiales superiores estaban impedidos de evitar esta reacción espontánea. Había una tregua no declarada y estalló la paz.

Frank Richards fue un testigo de ésta tregua no oficial. En su diario de la guerra escribió: “Levantamos un pizarrón con ‘Feliz Navidad’ escrito. El enemigo también levantó uno igual. Dos de nuestros hombres arrojaron su equipo al suelo y saltaron fuera de su parapeto con las manos sobre sus cabezas al mismo tiempo que dos de los alemanes hacían lo mismo; los dos nuestros caminaron para encontrarse con ellos. Se dieron las manos y entonces todos nosotros salimos de las trincheras y así mismo también hicieron los alemanes.”

Richards también explicó que algunos soldados alemanes hablaban inglés perfectamente bien, uno de ellos diciendo cuan harto estaba de la guerra y que estaría muy alegre cuando todo terminase. Sus contrapartes británicos estaban de acuerdo.

Esa noche, soldados que hasta ese momento eran enemigos se sentaron juntos alrededor del calor del fuego. Intercambiaron pequeños regalos de sus pobres pertenencias -barras de chocolate, botones, insignias y pequeñas latas de carne de vacuno-. Hombres que hasta solamente unas horas atrás se disparaban a matar estaban ahora compartiendo las festividades de Navidad y mostrándose los unos a los otros fotografías de sus familias.

La tregua terminó así como comenzó, por mutuo acuerdo. El capitán C.I. Stockwell de los Royal Welsh Fusiliers recordó cómo -después de una verdadera “Noche de Paz”- disparó tres veces al aire el 26 de Diciembre a las 8:30 AM y se dirigió hacia las trincheras. Un oficial alemán que intercambió regalos con Stockwell la noche anterior también se dirigió hacia las trincheras. Se inclinaron en reverencia, se saludaron y descendieron de regreso cada uno a su sector. Unos minutos más tarde, el Capitán Stockwell escuchó al oficial alemán disparar dos veces al aire.


Tristemente, volvían a estar en guerra.

Paul Mc Cartney compuso una canción que relata someramente esta anécdota de la historia, “Pipes of Peace”.