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martes, 14 de febrero de 2017

Unas urnas 'bíblicas' revelan cambios sorprendentes en el campo magnético de la Tierra.

Un grupo de investigadores ha estudiado cerámica hallada en territorios del antiguo reino de Judá y ha llegado a conclusiones inesperadas.

Rastros del campo magnético de la Tierra 'impresos' en jarras de los tiempos bíblicos han revelado períodos anteriormente desconocidos en los que la fuerza del campo disminuía o aumentaba, según un artículo publicado en la revista científica estadounidense 'Proceedings of the National Academy of Sciences' (PNAS).

La dirección de la aguja de una brújula no es constante en nuestro planeta, pues el fenómeno de la inversión magnética de la Tierra se repite cada 26 millones de años. La inversión de los polos magnéticos es un proceso que se desarrolla durante varios miles de años, lo que produce como consecuencia una brusca debilitación de los campos magnéticos.

Contrariamente a la opinión generalizada, no todos estos cambios se reflejan en las rocas, según el reciente estudio realizado por un grupo de académicos encabezado por Erez Ben-Yosef, de la Universidad de Tel Aviv, que han investigado cerámica hallada en territorios del antiguo reino de Judá, en Oriente Medio.

Muchas rocas de nuestro planeta, incluida la arcilla, contienen átomos de hierro en los que queda registrada toda la información sobre la dirección del campo magnético de la Tierra y sobre su fuerza en el momento de la formación de esas rocas. Si la arcilla se calienta hasta determinada temperatura, la información 'impresa' en ella se elimina y queda sobrescrita con datos sobre el estado actual del campo.

¿Podrían los polos magnéticos de la Tierra invertirse en un futuro próximo?
Basándose en esa idea, Ben-Yosef y sus colegas han investigado fragmentos de jarras hallados en la zona, y tras medir su magnetización obtuvieron un historial geomagnético que muestra cómo cambió el campo magnético de la Tierra desde el siglo VIII hasta el siglo II antes de Cristo. En general, la fuerza del campo magnético se redujo durante ese período, lo que se corresponde con los datos de otros estudios.

Sin embargo, los investigadores han registrado que a finales del siglo VI antes de Cristo hubo una subida contundente en la fuerza del campo que nunca había sido registrado en rocas. Durante ese período la fuerza del campo magnético del planeta alcanzó un nivel dos veces superior al actual. Además los científicos han detectado episodios de una caída de la fuerza en los años 730-701 antes de Cristo, cuando la potencia del campo magnético disminuyó en un 27%, lo que no se corresponde con los pronósticos teóricos.

Estos descubrimientos, afirman los académicos, no cambian nuestro entendimiento de la inversión de los polos magnéticos, pero las mediciones de alta precisión ayudan a los geólogos a mejorar sus pronósticos y entender cómo este tipo de cambios podrían haber afectado la vida terrestre en el pasado.

fuente/RT

domingo, 24 de enero de 2016

Lo que deberías saber sobre el campo electromagnético humano.







miércoles, 4 de noviembre de 2015

CAMPOS ELECTROMAGNÉTICOS. ¿Por qué las hormigas andan en círculos alrededor de un teléfono celular?




Un video en que un grupo de hormigas caminan en círculos alrededor de un teléfono celular está rondando las redes sociales y YouTube promocionándose como una muestra de los efectos de los celulares en los cerebros de las personas.


“Esto es lo que tu iPhone ha hecho a tus neuronas”, dice la descripción del video de YouTube. “Las ondas electromagnéticas de una llamada entrante mantienen a estos pequeños animales caminando en un círculo alrededor del iPhone.”


¿RIESGO A TU SALUD?

La historia parece plausible. Todos hemos escuchado recomendaciones de amigos y familiares de no utilizar mucho el teléfono celular, ya que las ondas electromagnéticas que emiten estos aparatos supuestamente son dañinas para la salud.

Incluso la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer ha clasificado estos campos electromagnéticos como posible cancerígenos.

Sin embargo, cabe señalar que según la Organización Mundial de la Salud (WHO por sus siglas en inglés) hasta la fecha ningún estudio ha podido probar una relación entre los teléfonos celulares y riesgos a la salud. Para el 2016 la organización espera realizar una evaluación formal de riesgos de todos los estudios realizados sobre esta materia.

¿ELECTROMAGNETISMO ES EL CULPABLE?

La teoría de que el celular está causando años a las hormigas está en línea con una investigación de la Universidad Libre de Bruselas que determinó que exponer a estos animales a ondas electromagnéticas similares a los celulares causaba que estas perdieran sus capacidades olfativas, auditivas y de aprendizaje en un 50%, informó ABC en el 2012. Cabe destacar que la investigación señalaba que los efectos eran reversibles y que no podía confirmarse que ocurran en los seres humanos.

El comportamiento extraño de las hormigas podría explicarse incluso si es que no le estuviera causando ‘daño cerebral’ a las hormigas, como afirma el video de YouTube, sino que confundiendo los sentidos de estos insectos.

“Un gran porcentaje de hormigas utilizan el magnetismo para orientarse”, indicó Nigel Andrew, profesor asociado al Departamento de Entomología de la University of New England, a Yahoo News. “Tienen receptores magnéticos en sus antenas. Si viajan largas distancias, utilizan indicaciones magnéticas de la tierra para saber si van al norte, este, sur u oeste”

ESPIRAL DE LA MUERTE

Sin embargo, otros investigadores se muestran escépticos a esta teoría, como el científico australiano Simon Robson de la James Cook University de Queensland.

“Hay muchas hormigas que empiezan a formar un círculo incluso sin el teléfono”, indicó. “Es una consecuencia que no se puede evitar de sus sistemas de comunicación. Tener a las hormigas juntas así, la forma del teléfono puede que tenga algo que ver con eso y que la vibración (del celular) haga que estén más excitadas, pero un montón de hormigas hacen eso incluso sin un teléfono.”

Robson con esto se refiere a un fenómeno conocido como las ‘espirales de la muerte de hormigas’, un fenómeno que se popularizó en el 2012 luego de que un video en YouTube mostrara a un enorme grupo de hormigas caminando en círculos hasta la muerte.

Sanford Porter, investigador del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, explicó a Discovery News que el fenómeno ocurre en especies de hormigas conocidas como hormigas guerreras que, debido a su pobre o inexistente vista, se orientan por su olfato y tacto, por lo que requieren que las hormigas que las preceden dejen un camino de olores para guiarse. Si es que la vanguardia se confunde y empieza a caminar en círculos, esta situación se mantendrá hasta que la colonia literalmente muera de cansancio.

La espiral de este tipo más grande hasta la fecha fue presenciada en 1921 en Guyana: tenía 365 metros de circunferencia.

lunes, 20 de julio de 2015

¿Qué ocurrirá cuando cambie el campo magnético de la Tierra?

Investigadores de la Universidad de Colorado y el MIT, con ayuda de la NASA, han descubierto nuevos detalles sobre los conocidos como cinturones de Van Allen, dos anillos de radiación que a su vez protegen a la Tierra de radiación exterior. Ahora, analizando datos captados por dos sondas de la NASA, han confirmado la existencia de una barrera de energía capaz de detener el paso de electrones que circulan alrededor de la Tierra a casi la velocidad de la luz.

Estos electrones cargados de energía, llamados electrones ultrarelativistas, circulan en la parte superior de la atmósfera terrestre, en la zona del cinturón exterior de Van Allen (a entre 11.000 y 20.000 kilómetros de la superficie de la Tierra). De adentrarse más allá de este límite, bombardearían todo lo que encuentran a su paso, inutilizando satélites, sistemas de comunicación, aparatos electrónicos y poniendo en peligro la salud de los astronautas en la Estación Espacial Internacional (la ISS orbita a 420 km de la Tierra). ¿Por qué no son en realidad un peligro?

Gracias a los datos recabados por las dos sondas Van Allen durante 20 meses, científicos han descubierto que no es el campo magnético terrestre lo que mantiene a raya a esta radiación, sino una barrera impenetrable bautizada como "plasmaspheric hiss". Se trata de ondas electromagnéticas de baja frecuencia que impiden que estos electrones sobrepasen los 11.000 kilómetros de distancia de la Tierra. Esta barrera neutraliza los electrones, haciendo que choquen contra átomos neutros de gas y, al final, desaparezcan.


Los resultados de la investigación se han publicado ahora en la revista Nature y, según John Foster, del MIT, se trata del descubrimiento de un "fenómeno muy inusual, extraordinario y pronunciado. Lo que nos dice es que si sitúas un satélite o una estación espacial internacional con astronautas dentro justo antes de esta barrera impenetrable, su esperanza de vida será mucho mayor. Y eso es importante conocerlo".

En la imagen debajo puedes ver los cinturones de Van Allen y las distancias respecto a la superficie de la Tierra. Las sondas Van Allen de la NASA ya permitieron descubrir el año pasado un tercer cinturón de radiación antes desconocido, y ahora han llevado al descubrimiento de esta barrera, que puedes ver también en esta visualización (la esfera interior de color azul verdoso). Un avance que servirá, entre otras cosas, para entender cómo sería posible proteger de las radiaciones cósmicas a una futura misión tripulada a Marte. [vía MIT y NASA]

Descubren nueva barrera de energía que protege la Tierra de radiación

¿Qué ocurrirá cuando cambie el campo magnético de la Tierra?

El campo magnético de la Tierra protege la vida de nuestro planeta, resguardándonos de las radiaciones y moderando el clima. La idea de que en algún momento este campo pueda alterarse, o desaparecer por completo, debería preocuparnos, ¿no? Sí y no.

La magnetosfera

La magnetosfera es una región alrededor de la Tierra en la que el campo magnético desvía la mayor parte del viento solar. Es, en esencia, un escudo en movimiento que está cambiando constantemente su potencia y orientación.

El centro de la Tierra

El corazón de nuestro planeta es un núcleo interno sólido compuesto en su mayoría de hierro. Tiene el tamaño aproximado de la Luna y su temperatura es tan elevada (entre 5.000 y 7.200ºC) que equivale a la de la superficie del Sol. Pese a esa temperatura, se encuentra en estado sólido por la gigantesca presión que soporta de todo el material por encima, empujado hacia el núcleo por la gravedad.

Alrededor de este núcleo interno existe una segunda capa compuesta de una aleación de hierro y níquel. Se trata del núcleo externo, es líquido y alcanza una temperatura de entre 4.000 y 5.000ºC).

Rodeando este núcleo externo hay una densa capa de rocas llamada manto terrestre, que "fluye como si fuera asfalto bajo un enorme peso". Se compone de hecho de dos partes, un manto interno, que es sólido y elástico, y otro externo, fluido y viscoso. Con una temperatura de entre 871ºC en el punto en el que se encuentra con la corteza terrestre, y 2.204ºC, en el que se encuentra con el núcleo externo, es relativamente templado comparado con sus vecinos de las profundidades.

Corrientes eléctricas

La diferencia de temperatura entre el núcleo interno y el manto terrestre es lo que causa que la Tierra sea, básicamente, un enorme imán. Como explicamos recientemente:

Es necesario que exista una diferencia de 1.500ºC entre el núcleo interno y el manto para generar movimientos térmicos que, junto con la rotación de la Tierra, creen el campo magnético.
Estos movimientos térmicos de líquidos fluyendo en diferentes direcciones son los que generan corrientes eléctricas que, al final, crean la magnetosfera:

Para que se genere un campo magnético se deben cumplir varias condiciones: 1) debe haber un fluido conductor; 2) debe haber energía suficiente que haga que el fluido se mueva a una determinada velocidad y de la forma apropiada; 3) tiene que haber un campo magnético pre-existente, que es el generado por el Sol.
El campo magnético en movimiento

Dado que el sistema está basado en un fluido conductor, es lógico pensar que el campo magnético no es constante ni inamovible, sino que varía con el tiempo en su fuerza, orientación y polaridad.

Orientación

Desde que James Ross lo ubicó por primera vez en 1861, el polo norte magnético se ha movido más de 965 kilómetros respecto a su posición original. En los últimos años, este movimiento se ha acelerado, pasando de 10 kilómetros anuales a cerca de 40 kilómetros de un año a otro. Se cree que, en unas décadas, se habrá movido de su actual posición en norteamérica a Asia.

Fuerza menguante

En los últimos 200 años, la fuerza del campo magnético se ha reducido en un 15%. Dado que este campo es el que nos protege en parte de la radiación espacial y de fenómenos como las tormentas electromagnéticas causadas por eyecciones de masa coronal del sol, su desaparición tendría consecuencias graves.

Los niveles de radiación a nivel de la superficie terrestre se incrementarían, aumentando la incidencia del cáncer, pero solo ligeramente. El riesgo mayor es el colapso de la infraestructura eléctrica debido a la falta de protección frente a tormentas solares severas. El clima terrestre también se vería alterado. Algunos estudios especulan con la idea de que un debilitamiento en el campo magnético terrestre se traduciría en más nubosidad a nivel de la troposfera, y en un aumento de los agujeros en la capa de ozono.
Inversión de los polos magnéticos

No se trata de algo excepcional, sino de parte del orden natural. En los últimos 20 millones de años, los polos se han invertido, de media, cada 200 o 300.000 años. Sin embargo, hace tiempo que hemos sobrepasado ese plazo. La última inversión de los polos magnéticos de la Tierra fue hace unos 780.000 años.

Aunque los científicos no se ponen de acuerdo, algunos creen que la inversión de los polos magnéticos está relacionada con las corrientes de convección del núcleo. Estas corrientes hacen que los elementos más ligeros, como el oxígeno, el sulfuro o el silicio suban poco a poco hacia la frontera entre el núcleo externo y el manto.

Poco a poco, esos sedimentos se acumulan sobre la superficie del manto como si fueran sedimentos en el fondo del mar, pero hacia arriba. Cuando se acumula la suficiente cantidad de sedimentos, caen de vuelta al núcleo y lo enfrían. Algunos científicos sostienen que esas avalanchas de sedimento pueden interferir en esa dinamo planetaria y hacer que el doble polo magnético terrestre se colapse. Los escenarios son dos:

Inversión lenta

El estudio de los rastros magnéticos en rocas y sedimentos ha permitido a los científicos demostrar que los polos del campo magnético terrestre se invierten a lo largo de períodos de unos 200.000 años o más. El cambio es gradual, y tarda entre 1.000 y 10.000 años en completarse.

No se trata de un cambio súbito, sino de un proceso lento en el que el campo magnético se debilita. En el período de menos fuerza puede que muestre un patrón aleatorio o con varios polos magnéticos. En un momento determinado, el sistema se endereza y se vuelve a alinear con la polaridad opuesta.
Teniendo en cuenta el debilitamiento del campo magnético terrestre registrado en los últimos 200 años, algunos investigadores creen que nos aproximamos a un ciclo de inversión lenta. La mayor parte de estudios quitan hierro a los posibles peligros para los seres humanos ya que la magnetosfera raramente desaparece por completo, por lo que seguiríamos protegidos durante el cambio.

Sin embargo, si el campo magnético terrestre se viera disminuido en un porcentaje suficiente, podríamos experimentar problemas. Algunos estudios apuntan a que existe una relación entre el ocaso de los Neanderthal y un debilitamiento del campo magnético que tuvo lugar en el mismo período.

Inversión rápida

El segundo escenario es el de una inversión súbita del campo magnético. En los últimos años se han encontrado evidencias que apuntan hacia este tipo de alteración, aunque no se ha podido determinar si se traducen en una inversión total de los polos.

En los años 60, en Laschamp, Francia, investigadores encontraron evidencias parciales de una inversión rápida del campo magnético que pudo haber tenido lugar hace 41.000 años, justo al mismo tiempo que la desaparición de los Neanderthal en Europa.

En 1995, se hallaron tres cristales magnéticos en Steens Mountain, Oregon. Estos cristales en la roca indican que tuvo lugar una inversión de los polos magnéticos que se produjo 10.000 veces más rápido de lo habitual, a un ritmo de seis grados diarios.

A esa velocidad, la inversión del campo magnético podría tener lugar en meses en lugar de a lo largo de miles de años. Muchos científicos mostraron su escepticismo hacia esta teoría hasta que se encontraron nuevas evidencias de cambios rápidos en Battle Mountain, Nevada, en 2010. Estas evidencias indican que el campo magnético terrestre se movió 53 grados en un solo año.

En 2012, los investigadores regresaron a Laschamp, y esta vez compararon las muestras con sedimentos encontrados en el Mar Negro, el sur del Océano Pacífico y el Atlántico Norte. Sus conclusiones son interesantes.

La geometría de polaridad invertida de las líneas del campo magnético terrestre respecto a la actual configuración se mantuvo durante 440 años, y estuvo asociada a una disminución de la fuerza del campo magnético terrestre a una cuarta parte del actual. Durante ese período concreto, el campo magnético se debilitó hasta ser solo un 5% del actual. Como consecuencia, la Tierra perdió su protección frente a los rayos cósmicos y los niveles de radiación aumentaron.
Aunque no existe evidencia que demuestre su relación causal, los sedimentos en el mar negro también revelan otros escenarios extremos durante ese período:

El cambio rápido en los polos magnéticos coincidió con la mayor erupción volcánica de los últimos 100.000 años, que tuvo lugar cerca de Nápoles, en Italia. Igualmente, ocurrieron numerosas alteraciones drásticas del clima.

fuente/ Gizmodo

miércoles, 17 de septiembre de 2014

INNOVACIÓN. Mascar chicle o comer genera electricidad para cargar dispositivos electrónicos.

Uno de los investigadores mide el rendimiento energétio del prototipo

Diseñan una cinta elástica que convierte el movimiento de la mandíbula en energía eléctrica. El material sólo consigue unos microvatios pero sus creadores creen que hay mucho margen de mejora.

Los comilones, los parlanchines y los amantes del chicle van camino de convertirse en minicentrales eléctricas portátiles. Investigadores canadienses han creado una cinta elástica que, colocada bajo el mentón, convierte el movimiento de la mandíbula en energía eléctrica. Por ahora sólo han obtenido unos cuantos microvatios (µW) pero creen que en el futuro estas bridas podrían alimentar pequeños dispositivos electrónicos.

El cuerpo humano es fuente de energías nada esotéricas. El movimiento de brazos y piernas genera energía cinética y el calor corporal, térmica. Ambas se están investigando (e incluso aplicando) para alimentar desde sensores hasta baterías. Pero hay una tercera energía aún poco explorada, la procedente de la tensión muscular y hay pocos músculos que se muevan más que los de la mandíbula.

Energía eléctrica de mascar chicle1
Picos de voltaje generados durante un minuto de mascar chicle. / A. Delnavaz/J. Voix
Lo que han hecho dos ingenieros de la Escuela de Tecnología Superior de Montreal ha sido convertir la energía mecánica generada al masticar en energía eléctrica. Para eso se han aprovechado de la piezoelectricidad. Se trata de un fenómeno eléctrico propio de buena parte de los cristales descubierto a finales del siglo XIX. Estos materiales se polarizan eléctricamente al ser sometidos a estrés mecánico. Una fuerte presión o un golpe hace que produzcan carga eléctrica. Aprovechado en la invención del sónar o en los mecheros eléctricos, no ha sido hasta ahora, con las investigaciones en nanomateriales, que se ha empezado a imaginar su uso para obtener energía del cuerpo humano.

Sobre un sustrato elástico, los investigadores desplegaron una capa de nanofibras de cerámica punteadas con electrodos de cobre y todo el conjunto recubierto de un material aislante. La cinta la unieron a unos cascos y la colocaron debajo de la barbilla. En su experimento, uno de los ingenieros estuvo mascando chicle durante 60 segundos, tiempo suficiente para comprobar que el dispositivo funcionaba, consiguiendo generar picos de 18 µW y una potencia de salida sostenida de 10 µW.

“Por ahora, el nivel de potencia que hemos logrado no llega para alimentar dispositivos electrónicos”, reconoce en una nota el ingeniero Aidin Delnavaz, coautor de la investigación. “Sin embargo, podemos multiplicar la potencia de salida mediante la adición de más capas a la correa de la barbilla. Por ejemplo, 20 capas, con un grosor total de 6 mm, serían capaces de alimentar un protector auditivo inteligente de 200 mW “, añade.

Aún les queda para poder recargar un móvil, que anda en el orden de los vatios, pero tal y como explican en su estudio publicado en la revista Smart Materials and Structures, solo la masticación diaria podría arrojar unos 581 julios (J, unidad para medir la energía), equivalente a una potencia media de unos 7 milivatios (mW). Los modernos audífonos y otros dispositivos cocleares funcionan ya con esa potencia.

Otros aparatos de la llamada wearable tech (algo así como tecnología para llevar puesta), como las gafas de Google, también podrían aprovecharse de esta nueva fuente de energía si se consigue aumentar el número de elementos piezoeléctricos y se incluye en el diseño un circuito para gestionar la potencia y una minibatería recargable que almacenara la energía generada al hablar, bostezar o comer. Ese es el camino que van a seguir ahora estos ingenieros canadienses.

Los investigadores saben que queda mucho por hacer pero están empeñados en acabar con la dependencia actual de los dispositivos electrónicos de las baterías. Delnavaz y su colega Jérémie Voix dieron buena muestra de ello cuando, en 2012, presentaron en una conferencia un microgenerador de energía obtenida del simple hecho de respirar y que podría aplicarse en sistemas portátiles de respiración asistida.

REFERENCIA
'Flexible piezoelectric energy harvesting from jaw movements' DOI:10.1088/0964-1726/23/10/105020

fuente/esmateria.com

martes, 25 de febrero de 2014

Francia aprueba un Proyecto de Ley para proteger a su población de las ondas electromagnéticas.


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La Asamblea Nacional de Francia (equivalente al congreso de los Diputados español) acaba de aprobar un proyecto de Ley sobre contaminación electromagnética que está solo pendiente de su aprobación en el Senado. Es un texto razonable y razonado que se ha hecho con el acuerdo de las compañías de telecomunicaciones inalámbricas.

Todo comenzó hace un año, cuando los ecologistas franceses presentaron un texto entre cuyos contenidos estaba que las emisiones de antenas de telefonía y demás no superasen 0’1µW/cm2. Según la prensa francesa, a esta petición “le dieron un entierro de primera clase” . Pero tanto los ecologistas como el gobierno, el partido socialista y las empresas operadoras de telefonía, iniciaron un proceso de negociación que duró una año y cuyo resultado es la Ley ahora aprobada.

El francés es un texto muy interesante. Cita el uso moderado de la tecnología inalámbrica y ofrece transparencia ante la exposición a ondas electromagnéticas. Ofrece consejos concretos de cómo usar de manera inteligente el teléfono móvil. Se muestra cauto con la tecnología WiFi. Reconoce el problema de la electrohipesensibilidad y pide al Gobierno que haga de manera urgente un informe para dar soluciones a quienes sufren esta enfermedad.Contaminación electromagnética wifi antenas telefonía electrosensibilidad

El Proyecto de Ley se muestra especialmente sensible ante la exposición de la infancia a los ondas electromagnéticas. Lo que se ha hecho en el país vecino plantea algunas preguntas interesantes: ¿cuántas de las medidas contenidas en esa Ley podrían ser objeto de atención para los partidos políticos de cara a las elecciones municipales españolas?

¿Podría hacerse algo similar en nuestro país? Quizá en España el movimiento crítico con la contaminación electromagnética está demasiado alejado de la política oficial. Quizá sea hora de trabajar más con los grupos parlamentarios.

También da la sensación de que en Francia hay una mayor sensibilidad a este problema aunque hay que recordar que hace poco el Parlamento vasco aprobó una enmienda a la proposición no de ley relativa a la contaminación electromagnética. En ella piden al Ministerio de Medio Ambiente e Industria una regulación específica de este tipo de contaminación basándose en la resolución 1815 del Consejo de Europa.

Creo que es el momento de dar un paso más hacia delante. La regulación del impacto ambiental y en la salud de estas tecnologías aún está pendiente. Llevamos 30 años disfrutando de estos avances pero hay que ser conscientes de las posibles consecuencias. Es hora de que el Parlamento español y los municipios tomen nota.

fuente/http://www.migueljara.com/2014/02/23/francia-aprueba-un-proyecto-de-ley-para-proteger-a-su-poblacion-de-las-ondas-electromagneticas/