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viernes, 20 de octubre de 2017

Ilusiones Ópticas. Puedes Resolver la Diferencia?

viernes, 28 de abril de 2017

El primer animal que veas al mirar, revelará un secreto impactante sobre tu personalidad.

La imaginación es una de las virtudes más poderosas de los niños. Sin embargo, a medida que vamos creciendo, los adultos también la vamos desarrollando. Pero dejamos de utilizarla con tanta frecuencia, pues preferimos aferrarnos a la realidad.

No obstante, esto no quiere decir que no la utilicemos, pues de forma inconsciente seguimos haciéndolo. Y es que nuestra forma de percibir el mundo exterior depende mucho de nuestra imaginación.

De igual forma, la experiencia vivida determina como vemos una cosa y otra. Es por eso que, con una misma imagen, varias personas pueden ver cosas totalmente distintas. Eso es lo que pasó hace varios años con la foto del vestido que, algunos lo percibían blanco y dorado, mientras que otros decían que era azul y negro.


Algo muy similar pasa con la siguiente fotografía que te mostraremos. Solo que, a diferencia de las otras, lo que veas en ella, refleja el rasgo más sobresaliente de tu personalidad. Fíjate bien en la siguiente imagen y dinos lo primero que viste. Luego, busca más abajo lo primero que viste y descubre lo que eso dice de ti.



Oso

Si viste un oso, eso significa que tienes un carácter fuerte de nacimiento. Tu presencia es difícil de pasar por alto, ya que eres muy imponente. Tienes un alto razonamiento lógico y matemático, por lo que eres difícil de engañar. Si hemos dado en el clavo, dale like y comparte el artículo en tus redes sociales.


Perro

Muchas personas pueden confundirte pensando que eres débil. Pero realmente no lo eres, solo quieres ser gentil con todos. Tienes muchos amigos por tu gran sentido de solidaridad y por ser muy amable. Si hemos dado en el clavo, dale like y comparte el artículo en tus redes sociales.

Patitos



Esto quiere decir que tienes sensibilidad altamente desarrollada para los detalles. Puedes considerarte como una persona perfeccionista y esperas lo mismo de los demásSi hemos dado en el clavo, dale like y comparte el artículo en tus redes sociales.

Delfín



En este caso, quiere decir que tu mente es muy creativa y artística. No te conformas con una opción, sino que buscar varias para conseguir el éxito. Si hemos dado en el clavo, dale like y comparte el artículo en tus redes sociales.

Cabello



El caballo quiere decir que eres fuerte tanto de mente como de corazón. Además, no te das por vencido tan fácilmente. Generalmente, trabajas tanto que terminas alcanzando tus metas sin importar las dificultades. Sobre todo, aprendes mucho de tus errores y fracasos. Si hemos dado en el clavo, dale like y comparte el artículo en tus redes sociales.

Ave

Si viste un ave, esto significa que tienes el don de la comunicación y que expresas con facilidad tus ideas. Asimismo, eres muy extrovertido y amable a la vez. Sin embargo, tu principal característica es la sinceridad con todos. Si hemos dado en el clavo, dale like y comparte el artículo en tus redes sociales.

Cangrejo

El cangrejo quiere decir que ves la vida con una actitud positiva, aunque pases por muchos problemas. también indica que eres más feliz que el resto de personas que te rodean. Esto se debe, en gran parte, porque afrontar los problemas con una gran sonrisa en el rostro. Si hemos dado en el clavo, dale like y comparte el artículo en tus redes sociales.
¿Qué te pareció este test de personalidad?, ¿Cuáles fueron los 2 primeros animales que viste y que revelan de ti? Comparte con nosotros los resultados por medio de hacer comentarios. Recuerda, si hemos acertado, comparte este artículo en tus redes sociales.
fuente/estiloconsalud.com

sábado, 18 de julio de 2015

El efecto Magnus o por qué esta pelota parece volar por el aire.

El efecto Magnus o por qué esta pelota parece volar por el aire

En realidad ocurre siempre que un objeto gira en el aire, pero se aprecia mejor cuando las distancias son muy altas. Cuando se deja caer esta pelota dotándole de un cierto giro al inicio, en lugar de seguir una trayectoria más o menos rectilínea, comienza a avanzar y volar por el aire. ¿El culpable? El efecto Magnus.

se llama así en honor al físico y químico alemán Heinrich Gustav Magnus, el primero que lo estudió a fondo y determinó sus causas y sus efectos, aunque Edison, unos cuantos años atrás, ya lo había registrado y analizado. Define el fenómeno físico por el cual un objeto rotando en un fluido cambia su trayectoria como consecuencia de la interacción con el mismo. Se produce, en parte, por la acción de otros fenómenos como el principio de Bernoulli.

El efecto Magnus o por qué esta pelota parece volar por el aire
Básicamente la acción del fluido, el aire en este caso, al pasar sobre la superficie de la pelota de baloncesto, que está girando, se “vicia” son ese giro y provoca que el aire empuje a la pelota y la haga volar y desplazarse hasta distancias y siguiendo trayectorias que nos parecen contraintuitivas. Este vídeo de Veritasium lo explica a la perfección.




Como explican, además, tirar una pelota desde lo alto de una presa no es la única aplicación práctica del efecto Magnus. Varios experimentos han intentado crear una avión funcional a partir del mismo (sin mucho éxito), o incluso barcos. El mecanismo que eleva las alas de un avión cuando el aire pasa por debajo de ellas es, en realidad, una aplicación a medias del efecto Magnus.

¿Ocurre en la vida diaria? Mucho más a menudo del o que pensamos, desde un partido de tenis, a otras situaciones como, por ejemplo, este glorioso gol de Roberto Carlos.


fuente/Gizmodo

lunes, 18 de mayo de 2015

domingo, 13 de julio de 2014

El mundo es una ilusión (la teología de Phillip K. Dick)

 

Un enigmático episodio, en el que recibió una “invasión mental cósmica“, marcó la vida de Phillip K. Dick e hizo que creyera que el mundo en el que vivimos es un simulacro, desarrollando toda una teología de la gran ilusión cósmica.
 
Hace un par de semanas se publicó The Exegesis, la obra póstuma de Phillip K. Dick de más de 900 páginas en donde el que actualmente es el escritor de ciencia ficción más popular de Hollywood (y quizás pase a ser el más importante en la historia del género), explora y reflexiona sobre un intrigante episodio que le ocurrió en 1974 y del cual se deriva (y cifra) su teología. Estas meditaciones metafísicas, que no fueron escritas para ser publicadas, constan de más de 9,000 páginas, las cuales fueron editadas para componer una obra relativamente digerible.

La teología sobre la que devanea K. Dick es, como quizás sea obvio para sus lectores, una espectral madeja de paranoia y lucidez que, más allá de explorar una veta un tanto radical (y alucinatoria) del cristianismo, se centra en la preocupación central de la obra de este escritor estadounidense: qué es la realidad. Este cuestionamiento, que ha sido abordada con cierto parentesco por Borges, Baudrillard, Hume y los filosófos presocráticos, encuentra en K. Dick a uno de sus más profundos inquisidores.

El 20 de febrero de 1974, Phillip K. Dick vivió un acontecimiento —que alguna vez describió como una invasión mental cósmica— en el que, aparentemente, un rayo láser rosa le disparó una corriente de conocimientos arcanos.

Ese día de febrero de 1974, justo la semana en la que se había publicado la novela Flow My Tears, the Policeman Said, Dick fue al dentista a que le quitaran las muelas del juicio bajo los efectos del tiopentato de sodio. Pocas horas después se halló sufriendo un dolor extremo en su casa. Su esposa habló a la farmacia a pedir analgésicos. Tocaron a su puerta y, según relata, K.Dick sintió la necesidad de abrir él mismo pese a que estaba sangrando y adolorido. La chica de la farmacia llevaba puesto un collar brillante con un pez dorado en el centro. Este pez hipnotizó a Dick, quien le preguntó a la chica:

“Qué significa?”

La chica tocó el pez dorado resplandeciente con su mano y dijo :”Es un símbolo usado por los primeros cristianos”.

Luego me dio mis medicamentos. En ese instante, mientra volteaba a ver el símbolo del pez brillante y oía sus palabras, experimenté de súbito lo que luego descubrí se conoce como anamnesis —una palabra griega que significa, literalmente, “pérdida del olvido”. Recordé quién era y dónde estaba. En un instante, en un parpadeo, todo regresó a mí. Y no solo podía recordarlo: lo podía ver. La niña era una cristiana secreta y yo también. Vivíamos con miedo de ser detectados por los romanos. Teníamos que comunicarnos con signos crípticos. Ella me había dicho esto y era verdad.

Phillip K. Dick viviría el resto de su vida, hasta 1982, obsesionado por este episodio que incluiría una serie de comunicaciones telepáticas el mes subsecuente. De aquí se desprende la extraña cosmogonía de Phillip K. Dick, que si bien ya había sido esbozada en muchas de sus obras previas, toma un cariz radical y se afianza en su teoría de que la realidad en la que vivimos es un simulacro. En su ensayo How to Build a Universe That Doesn’t Fall Apart explica:

La respuesta a la que he llegado tal vez no sea la correcta, pero es la única que tengo. Tiene que ver con el tiempo. Mi teoría es esta: en algún sentido fundamental: el tiempo no es real. O quizás sí sea real, pero no como lo experimentamos o como imaginamos que lo es. Tuve una aguda y abrumadora certidumbre (y todavía la tengo) de que pese a todo el cambio que vemos, un paisaje específico permanente subyace al mundo del cambio: y este paisaje invisible subyacente es el de la Biblia; es, específicamente, el periodo inmediato a la muerte y la resurrección de Cristo; es, en otras palabras, el tiempo del Libro de los Hechos.

Puede parecer un tanto delirante que un escritor ahora tan reconocido, y cuyas historias alimentan el cine y la televisión cada vez más, creyera que en realidad estamos en Judea, inmóviles (como el Ser de Parménides), 2000 mil años atrás. Phillip K. Dick era consciente de esto y muchas veces buscó desestimar esta espisodio visionario —que siempre persistió como un enigma. Lo transmutó en ficción en la que para algunos es su obra maestra, VALIS, novela en la que el rayo láser que percibió dispararse del collar de la repartidora de fármacos se vuelve el rayo láser satelital que usa la computadora cósmica para proyectar hologramas y transmitir información en la Tierra —mantener también esta ilusión temporal. El sueño eléctrico de la divinidad de K. Dick, novelado, en el que esta divinidad informática que proviene de Sirio se comunica con él para revelarle lo que podríamos llamar los intersticios de la Matrix.

Dick escribió en Exegesis:

Parece que somos bucles de memoria (portadores de ADN capaces de experiencia) en una sistema computacional pensante en el que, aunque hemos correctamente grabado y almacenado miles de años de información experiencial, y cada uno de nosotros posee depósitos un tanto diferentes de todas las otras formas de vida, hay un mal funcionamiento —una falla— en la recuperación de la memoria.

Tenemos aquí una clara muestra de la anamnesis que es clave en el sistema filosófico-religioso de K. Dick y la cual equivale a la gnosis platónica: saber es recordar. Recordar quiénes somos, intuye K. Dick, es ver más allá del simulacro, acceder a la esencia intemporal que participa en el Logos (el Logos que es “aquel que piensa, y aquello que se piensa: el pensador y el pensamiento juntos”; Dick cree, como cierta corriente en la física cuántica, que la información es el constituyente primordial del universo). Asimismo, la conciencia de que somos proyecciones holográficas o seres ensoñados nos abre la puerta a ser el proyector de hologramas y el soñador.

El éxito de K. Dick se sustenta en que pese a que llevó a su mente a los límites más extremos de la metafísica, que en ocasiones rayaron en la más pura psicosis, siempre conservó el humor y la crítica. También de How to Build a Universe That Doesn’t Fall Apart:

Me puedo imaginar a mí mismo siendo examinado por un psiquiatra. El psiquiatra dice, “¿Qué año es? Yo respondo, “50 d.C”. El psiquiatra parpadea y luego me pregunta. “¿Y dónde estás tú?” Yo respondó, “En Judea”. “¿Dónde rayos está eso?”, me pregunta. “Es parte del Imperio Romano”, tendría que responder. “¿Sabes quién es presidente?”, me preguntaría el psiquiatra, y yo repsondería, “El procurador Felix”. “¿Estás seguro de esto”, diría el psiquiatra, mientras que da señales encubiertas a dos asistentes corpulentos. “Sí”, le respondería. “A menos de que Felix haya dejado su puesto y entonces habría sido reemplazado por el procurador Festus. Ve, San Pablo fue aprehendido por Felix por…”. “¿Quién te dijo todo esto?”, interrumpiría el psiquiatra, irritado, y yo respondería, “El Espíritu Santo”. Después de eso me retendrían en la habitación de hule, dentro mirando hacia afuera, y sabiendo exactamente por qué estaba ahí.

Siempre esta doble realidad en el pensamiento de K. Dick: el psiquiatra es también el procurador romano que detiene a los cristianos, que lo detiene a él que ha escuchado la voz del Espíritu Santo, cuya paloma ahora es un rayo láser. Estamos aquí y allá, sentados en la eternidad y en esta película (una especie de cinta de Hollywood personalizado) que es el tiempo.

La obsesión por el episodio epifánico de K. Dick se vio aumentada por el hecho de que aparentemente recibió información telepática que comprobó ser cierta más allá de su mente. Supuestamente se le avisó que su hijo estaba enfermó y podría morir. Examinaciones médicas de rutina mostraban que el niño no tenía ninguna enfermedad; sin embargo, K. Dick insistió en que se realizaran exámenes exhaustivos. Se le decubrió una hernia inguinal que lo habría matado si no hubiera intervenido la inteligencia cósmica. Esta comunicación, de manera cambiante, fue percibida por K. Dick como proveniente de una inteligencia del sistema estelar de Sirio (para los interesados en el tema se recomienda leer Cosmic Trigger, donde Robert Anton Wislon explora la sincronicidad de que por la misma época varias personas reportaron recibir comunicación telepática de Sirio, entre ellos, él y Tim Leary). Los emisores son los constructores originales, que en VALIS revelan: “Nunca lo hemos dejado de hacer… Todavía construimos. Construimos este mundo. Esta matriz de espacio-tiempo”. Phillip K. Dick liga a los arquitectos de la Matrix sirianos con los cristianos del código del pez: ¿acaso las entidades sirianas son semidioses marinos, una especie de peces cibernéticos súper-evolucionados, cuyo linaje entronca con Cristo?

Añadiendo a la mistificación, por el tiempo de la invasión cósmica mental la esposa de K. Dick supuestamente transcribió sonidos cuando lo oyó hablar dormido y descubrió que estaba hablando en griego koiné, el dialéctco que se hablaba en la era helénica de la antigua Grecia y el cual nunca había estudiado. Este espisodio de supuesta xenoglosia no se ha podido aclarar si es parte de una mitificación à propos del mismo K. Dick o un suceso que él mismo penso que sí ocurrió –quizás en su mente se borran las fronteras entre su obra y la realidad.

En febrero de 1974 K. Dick acababa de publicar su novela Flow My Tears, The Policeman Said, la cual, según contó en varias ocasiones, descubrió a posteriori que estaba, inconscientemente, registrando sucesos que ocurrían en el Libro de los Hechos y cuyos personajes describían de manera puntual a personas que aún no conocía. Esto contribuyó a que no tomara el episodio visionario a la ligera.

Evidentemente los críticos y biógrafos de Phillip K. Dick proponen teorías alternativas para explicar la fuente de su trance visionario. Una de las versiones más socorridas es la de que este episodio fue propiciado por un ataque de epilepsia del lóbulo temporal (al parecer K. Dick, como Van Gogh, Dostoievski o Flaubert, padecía esta condición con la que la ciencia muchas veces intenta explicar las teofanías). También se han esbozado versiones de que fue el resultado del exceso de vitaminas que consumía, un flashback de su experimentación con drogas psicoactivas o simplemente una manifestación de su psique desequilibrada que por momentos lo llevaba a la locura. El mismo K. Dick consideró en algunos momentos de su vida que podía tener un origen neurológico, lo cual es parte de la tesis que desarrolla en VALIS a través de su alter ego Horselover Fat, quien tal vez padece esquiozofrenia. Consideró, sin embago, muchas otras posibilidades, algunas bastante extrañas, como la de que el obisbo muerto Jim Pike estaba invadiendo su mente (acaso por resonancia mórfica espectral) y luego pensando que más bien era la mente de un antiguo griego llamado Asklepios o una posesión avatárica del profeta Elías.

Aún más interesante que definir qué fue lo que sucedió aquella mítica tarde del 20 de febrero de 1974 es navegar a través de las elucubraciones que suscitó dicho episiodio, consolidando en este escritor una inexorable suspicacia de que la realidad que experimentamos es falsa. Aquí vale la pena salir un momento de la dimensión psicótica de K. Dick para encontrar ecos de su visión radical de la realidad en otros autores que quizás sean considerados con mayor estimación por el mainstream. Vemos en Borges un notable parangón:

“El mayor hechicero (escribe memorablemente Novalis) sería el que hechizara hasta el punto de tomar sus propias fantasmagorías por apariciones autónomas. ¿No sería ese nuestro caso?” yo conjeturo que es así. Nosotros (la indivisa divinidad que opera en nosotros) hemos soñado el mundo. Lo hemos soñado resistente, misterioso, visible, ubicuo en el espacio y firme en el tiempo; pero hemos consentido en su arquitectura tenues y eternos intersticios de sinrazón para saber que es falso.

Estos intersticios pueden ser los canales por los cuales la divinidad se comunica a sí misma su ilusión de ser en el tiempo. Y quizás no es del todo importante si ocurren generados por una aflicción neurológica, la ingestión de una sustancia psicodélica, un rayo láser rosa o por el mismo Espíritu Santo, ya que lo que se comunica es, más que la esencia de la divinidad, la ilusión del mundo —en cuyo desvelo está esa divinidad. Phillip K. Dick era un maestro en hacernos cuestionar esta realidad, ver, por así decirlo, los cables detrás de las cosas, el engranaje de la máquina y la escenografía que subyace al paisaje. “Me gusta construir universos que se deshacen. Me gusta verlos desbaratarse y ver cómo los personajes en las novelas se adaptan a este problema”. La crisis del momento en el que se desmorona la realidad es el estado de máxima conciencia y transformación. Ponernos en esa situación, como lectores, es una extraordinaria virtud que germina la semilla central del pensamiento filosófico de nuestra civilización (que Platón atribuye a Sócrates): el derecho y la responsabilidad de cuestionar las cosas y cuestionar a la autoridad, una autoridad que podemos identificar con los constructores de la ilusión. En este sentido la teología de K. Dick tiene una lectura filosófica que no se ve necesariamente contaminada de religión o fanatismo.

La filosofía gnóstica de Phillip K. Dick tiene un profundo sentido ético (una ética metafísica). Más allá de que su obra, dentro de la simulación y el artificio que predomina, celebra al humano auténico y exalta la empatía como la emoción suprema que permite al hombre permanecer dentro de la ilusoriedad que, como en Ubik, hace todo evanescente y corrupto, K. Dick sugiere que es nuestra labor realizar el mundo:

En el Timeo, Dios no crea el universo, como sí lo hace el Dios cristiano. Simplemente lo encuentra un día. Está en un estado de caos total. Dios se dispone a transformar el caos en orden. Esta idea me atrae y la he adaptado para adaptarla con mis propias necesidades intelectuales: ¿qué pasaría si nuestro universo empezara como algo no del todo real, una especie de ilusión, como la religión hinduista sostiene, y Dios, por amor y caridad hacia nosotros, lentamente lo está transmutando, lenta y secretamente, en algo real?

Para llegar (o llevar) al mundo a la realidad, según la exploración teológica de K. Dick, el hombre debe descubir su ilusoriedad fundamental, pero también combatir todo aquello que falsifica y simula. Por lo tanto son los valores que históricamente predican las grandes religiones los que le permiten afianzarse dentro de la desintegración ontológica que permea a este mundo, concebido como una contracreación o una copia de la realidad divina por un demiurgo a veces identificado con el diablo. En el amor y en la empatía el hombre vislumbra el orden divino original y participa en la esencia subyacente de las cosas o espíritu. Dice Dick:

La suma de mucha de la teología y la filosofía presocrática puede expresarse así: el kosmos no es como aparenta ser, y probablemente lo que es, en su nivel más profundo, es exactamente lo que los seres humanos son en un nivel más profundo —llámenlo alma o mente, es algo unitario que vive y piensa, y solo parece ser plural y material.

Dudar de la realidad del mundo material, del mundo sólido que experimentamos todos los días y en el cual nos construimos como entidades individuales aparentemente independientes de los demás, puede considerarse para muchas personas una simple alucinación o una percepción poco fundamentada según los preceptos aprendidos de la razón (o como algo aterrador al significarnos como simulacros). Las cosas no se desintegran de la nada, siguen ahí, pueden tocarse y a la vez cambian conforme a leyes establecidas, predecibles y constantes. Pero consideremos la posibilidad de que esto sea así precisamente porque nosotros —o alguien más— las dotamos de esta realidad: al participar después de todo en la divinidad subyacente somos entidades dadoras de realidad, la mirada es siempre transformadora.

Phillip K. Dick definió la realidad como “aquello que persiste, incluso cuando dejamos de creer en ello”. Las cosas —la mesa, el árbol, el auto— persisten en nuestra experiencia común: no nos despertamos y nuestra mesa ha desaparecido. Pero, ¿cuándo hemos dejado de creer en la mesa? ¿Cuándo hemos en verdad dejado de creer en la solidez del mundo? Y, al morir, ¿acaso permanecerá la personalidad que supuestamente integramos: ser Phillip, o Juan, o Yo, si dejamos de creer que somos esa persona?

El autor de esta entrada manifiesta su afinidad con la delirante y valiente obra de Phillip K. Dick y la fascinación por interrogar la naturaleza de la realidad. Quizás esto muestra una especie de rechazo al mundo, una excesiva oniricidad, pero quien alguna vez ha visto —o al menos ha creído ver— la radical ilusoriedad de este, el código de glifos y fractales luminosos de la Matrix o los fotogramas con los cuales los agentes van concatenando el holograma del tiempo, difícilmente dejará de sentirse atraído por estos temas y estará genuinamente interesado en descorrer el velo, siquiera por un instante, y asomarse al jardín que yace suspendido en la eternidad, aquí.

Escribiendo en Disneylandia, Phillip K. Dick anticipó la realización al final de los tiempos:

Tal vez el tiempo no solo se está acelerando; tal vez, además, está por terminar.

Y si lo hace, los juegos de Disneylandia no serán nunca igual. Porque cuando el tiempo finalice, las aves y los hipopótamos y los leones y los venados de Disneylandia no serán más simulaciones, y, por primera vez, un ave real cantará.

 Por: Alejandro de Pourtale
 fuente/Pijamasurf
 

¿Se puede distorsionar la realidad?. Divertida Ilusón óptica que genera tal efecto. Impresionante efecto 2º vídeo.



Aumentando la realidad al máximo:


lunes, 17 de marzo de 2014

El Arte del Camuflaje. Bodypainting.

No te será fácil notar que este loro es en realidad una mujer pintada.

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Sin duda es una de las muestras de camuflage más increíbles que hayamos visto en un buen rato. A través de una minuciosa técnica de bodypaint, el artista Johanes Stoetter literalmente transforma a esta mujer en una guacamaya. Ex campeón mundial de bodypainting (un peculiar título que seguramente desconocías al igual que nosotros), este mago de los cuerpos pintados empleó cuatro semanas en idear como lo lograría, luego pasó más de cuatro horas aplicando pintura al cuerpo de la modelo, y una hora más acomodándola sobre un el tronco de un árbol.

El resultado de este laborioso proceso es una fotografía que probablemente tardarás unos minutos en distinguir y luego, a pesar de saber que el colorido loro es una mujer cubierta de pintura, tu mente seguirá sugiriéndote que en radiad estás viendo al ave tropical.

* Si definitivamente no logras ubicar a la modelo, haz click aquí para orientarte.

fuente/Pijamasurf



domingo, 16 de febrero de 2014

¿Te atreves a hacer un experimento cerebral?. Sabes que es el "Autonomous Sensory Meridian Response Group” o ASMR

¿Cómo tener un “Orgasmo Cerebral”?
 
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El ASMR es un nuevo término acuñado entre los cibernautas para denominar un fenómeno que antes no tenía explicación, pero que ahora está volviéndose cada vez más popular: el orgasmo cerebral.

Primer paso: intenta reducir la cantidad de estímulos al mínimo, ponte los audífonos y abandónate a los placeres de la seductora voz de María, quien será tu acompañante en este viaje a las regiones más primitivas de tu cerebro.

Ahora la teoría. En realidad se sabe poco del fenómeno, la ciencia apenas ha intentado algunas tímidas incursiones en este nuevo territorio, a pesar de que ya se encuentre habitado por un campamento cada día más extenso de nómadas venidos desde los más lejanos rincones de la red. Y es que posiblemente estas sensaciones se remonten más allá del origen del hombre, pero hayan permanecido en estado salvaje hasta que Jennifer Allen creara en 2010 el grupo de Facebook “Autonomous Sensory Meridian Response Group” o ASMR, como ahora se ha llamado al fenómeno (Respuesta Sensorial Meridiana Autónoma, en español). Así, el término no sólo ha nacido y crecido en la red, lejos de la vigilancia de los científicos, sino que ha engendrado toda una comunidad de nuevos gurús que, como María, se han dedicado a grabar videos a través de los cuales masajean a la distancia los cerebros de toda una horda de internautas desesperados por encontrar una forma de liberar la presión acumulada dentro de sus cráneos.

Aunque la ASMR es una idea nueva, posiblemente ya hayas tenido alguna experiencia similar y te haya invadido por sorpresa ese hormigueo que se extiende por espalda y brazos como un flujo eléctrico, a veces tan intenso como un orgasmo.

La pregunta es: ¿cuál será el gatillo que te volará los sesos? Porque, según parece, en términos de ASMR cada persona es diferente, algunos reaccionan a un susurro, al sonido de pequeños golpes o rasgueos, al pisar de hojas secas, al sonido de la lluvia, al teclado de una máquina de escribir o al ruido blanco de los electrodomésticos. Hay quienes prefieren las voces con acento, dicen que les provoca la sensación de estar placenteramente cansados, satisfechos. Incluso, en reddit se menciona a Bob Ross como uno de los gatilleros más buscados, lo cual delataría de una vez por todas a toda una generación de supuestos aficionados a la pintura.

Sólo recientemente se han dirigido algunas investigaciones científicas para explicar la ASMR. Fisiológicamente se sabe que las sensaciones empiezan a bullir con la cercanía física, la cual provoca que se aceleren el corazón y la respiración, por eso, para generar los efectos deseados, muchos de los videos son grabados con micrófonos binaurales que simulan la posición de los oídos en la cabeza del espectador. Por otro lado, David Huron, de la Ohio State University, señala que el efecto ASMR tiene una gran similitud al aseo físico en los primates, del cual obtienen un placer cercano a la euforia. No es de extrañar entonces, que en nuestras formas modernas de acicalarnos (una sesión de maquillaje, un corte de cabello) encontremos el placer de resbalar cuesta abajo en el proceso evolutivo.

Parece extraño cómo el ASMR genera la sensación de estar en los linderos de un placer culpable y secreto, guardado celosamente en el fondo de la madriguera como preciado fetiche, cuando en realidad María susurra sus conjuros al oído de millones de navegantes que solo buscan un pretexto para cerrar lo ojos y perder el control del barco.



 
fuente/http://pijamasurf.com/2014/02/como-tener-un-orgasmo-cerebral/

lunes, 30 de diciembre de 2013

Ilusiones ópticas, cuando el cerebro se equivoca. (Haz la prueba tu mismo/a)


Las ilusiones ópticas siempre nos han atraído, son pequeños retos para nuestros sentidos que nos desconciertan y embelesan: ¿Se mueven las figuras? ¿Son rostros u objetos? ¿Es una sola figura o hay más?

Interrogantes que han sido materia de estudio por muchos científicos para ahondar un poco más en nuestros procesos mentales y en el modo en que procesamos la información. La base de este misterio se centra en el sencillo hecho de que nuestro cerebro es terriblemente lógico y desea encontrar un sentido y un equilibrio a todo lo que ve y a todos los datos que le envían nuestros sentidos, en este caso la vista. - ¿Qué es lo que ocurre? ¿Por qué ese desorden visual?- se pregunta el cerebro. Y ante el hecho de no encontrar respuesta, él, sencillamente lo reinterpreta… veámoslo más detenidamente.

EL CEREBRO FUNCIONA COMO UN ESTADÍSTICO

El modo en que vemos nuestra realidad depende únicamente de nuestros procesos cerebrales, de hecho, los científicos suelen decir a menudo que “si tuviéramos un cerebro que utilizase estrategias diferentes para entender el mundo, éste, sería muy diferente”.

¿Qué tienen pues estas imágenes que lo desconciertan tanto? Líneas imprecisas, objetos flotantes, extraña perspectiva… nuestra retina capta todos esos datos y se los manda de inmediato a nuestra corteza cerebral para que los procese e interprete. Pero la cuestión está en que nuestra retina capta esas imágenes únicamente en dos dimensiones, es una información limitada donde se centra solo en ver bordes, colores y formas… hay demasiado desorden, no hay equilibrio y nuestro cerebro se desconcierta de pronto…

¿Cómo actúa entonces? Mediante estadísticas. Incapaz de comprender lo que está viendo echa mano de sus estadísticas tras extraer la información de la que dispone y, entonces, saca una conclusión: la lámina que estamos viendo tiene para él la capacidad del movimiento.
Pero no es cierta, obviamente nuestra parte racional nos dice que es imposible, los cuadros no se pueden mover, sin embargo nos lo hace creer.

TIPOS DE ILUSIONES ÓPTICAS.

Existen básicamente dos tipos de ilusiones ópticas:

1. Ilusiones cognitivas: tal y como hemos explicado anteriormente, nuestro cerebro interpreta erróneamente la información que le envían nuestros ojos y comete un fallo en la deducción sobre la dimensión y perspectiva de los objetos. Veamos unos ejemplos.

¿Qué hay aquí, dos caras o un jarrón?

¿Qué ves? ¿Un jarrón o dos caras?
                              ¿Qué ves? ¿Un jarrón o dos caras?

2. Ilusiones fisiológicas: Ocurren cuando sufrimos un deslumbramiento, o nuestra retina sufre un ligero estrés al mirar un determinado objeto al que no puede adaptarse. Podemos experimentar por ejemplo una “postimagen”, cuando una figura se queda impresa en nuestros ojos ya que porque hay mucho brillo, mucho color, por el parpadeo…

Intenta ver esta imagen, poco a poco el rosa pasará a ser verde, y si llevas mucho tiempo mirando el punto central, los círculos que lo rodean se desvanecerán porque la retina se agota...



Todo esto nos ofrece la interesante conclusión de que nuestra percepción de las cosas no siempre es tal y como pensamos, PERCIBIR SIGNIFICA TAMBIÉN INTERPRETAR, nuestro mundo tal y como lo vemos no es un reflejo exacto que impacta directamente a través de nuestros sentidos hasta el cerebro, en absoluto, nuestro cerebro analiza, sintetiza, transforma e interpreta, no es que sean engaños, es sencillamente un modo de protegernos… ante lo extraño y ante el desorden él nos aporta un equilibrio y una respuesta lo más lógicamente posible. Gracias a nuestro cerebro nos adaptamos al mundo que nos rodea, y sin lugar a dudas, lo hace más apasionante. 


fuente/lamenteesmaravillosa.com

sábado, 6 de julio de 2013

lunes, 17 de junio de 2013

Lo primero que veran es una mera ilusión. El segundo tema (vídeo) una realidad.

Miren esta fotografía de una auténtica obra de arte, pintada en el suelo de un centro comercial y congresos, en formato 3D.


Ahora mira durante 30 segundos el centro de la espiralcon los ojos bien ABIERTOS.


ilusiones opticas espiral giratoria



Ahora vuelve a mirar la pintura...



En el anterior caso esos " extraños seres " eran - evidentemente - una pintura. En el vídeo que podras ver a continuación, ya no es una mera ilusión óptica; es una realidad silenciada.